
A mis 21 años voy a tomarme el atrevimiento de darte un consejo. Cuando escribas o te hagas a la idea de hacerte escritor, nunca por nada del mundo, digas que sos escritor porque correrás el riesgo de matar la fantasía y el misterio que conlleva narrar tu mundo o el de otros.
No te extrañes, y si lo haces, bueno tómalo como la negación tajante y sistemática de una categoría o profesión con el ánimo de renunciar a las virtudes y desventajas que conlleva tan ilustre profesión. Aunque, insisto, el que no escucha consejos no llega a viejo, sentencia el popular refrán.
Y a todas estas ¿Por qué negar la profesión de escritor? ¿No crees que es demasiado incomodo cuando estás en una reunión y dices “yo soy escritor” y dos o tres jovencitas te miran con suspiros contenidos o dos o tres rufianes te piden que le escribas un verso para regalárselo a esas dos o tres jovencitas que te miraron con suspiros contenidos cuando dijiste “yo soy escritor”?